Rapa Nui

Rapa Nui

Isla de Pascua – Octubre 2007. 

Aprovechando mi viaje a Chile, con motivo del evento «Tres Typos Exponen», decidí este viaje a la Isla de Pascua. Muy probablemente no se me iba a presentar una ocasión tan cercana para recorrer los casi 5000 Km que separan la costa sudamericana de la Isla (unas 5 horas y media de vuelo). Aunque hubiera sido fantástico haber cruzado medio Oceano Pacífico en barco… pero no disponía de tanto tiempo.

Temporada baja (por tanto, muy poco turista), buen tiempo, vuelos económicos desde el continente… No hubo tiempo para dudar.

Playa de Anakena. El lugar por donde, según la tradición oral, llegaron los primeros pobladores de la isla desde otros lugares de la Polinesia.

Llegar hasta aquí bien se merecía un baño en las aguas pacíficas del Océano. El sol de media tarde y la suave brisa marina hacían de este bello lugar un pedacito de paraíso.

Parece que el rey Hotu Matu’a habría llegado a la isla entre el siglo V y IX dC. Según la tradición, habría llegado en dos embarcaciones, una dirigida por él y otra por Ava Reipua, su hermana o su esposa, de acuerdo a las distintas versiones de la tradición. Lo más probable es que estas embarcaciones fueran canoas dobles, similares a las que navegaban en el resto de la Polinesia. Lo único que queda de estas naves son representaciones petroglíficas que se pueden encontrar por la isla.

Ahu Tongariki.

Los Moai son monumentos funerarios que tenían como objetivo homenajear a los muertos.
Los pobladores de la Isla de Pascua –Rapa Nui– llegados de otros lugares de la Polinesia se organizaron por clanes o tribus con fuertes vínculos familiares. Hacía los siglos XVI-XVII los pobladores de Rapa Nui llegaron al colapso por problemas de sobrepoblación y escasez de recursos. Buena parte de la deforestación de la isla se debe a la acción humana y al incremento de la actividad agrícola. Los diferentes clanes entraron en guerra para conseguir el control de los recursos existentes en la isla. Durante estas guerras entre los clanes muchos Moais fueron destruidos o derrumbados. A la vez, un nuevo culto se irá abriendo paso: el culto al hombre-pájaro (Tangata-Manu). Y, con él, el ritual del «Tangata-Manu» que servía para escoger el líder que a lo largo de un año iba a dirigir el destino de los habitantes de Rapa Nui.
Según interesante conversación mantenida con el guardaparques del poblado de Orongo.

A mi llegada a la isla tuve la suerte de poder alquilar una habitación en la casa de Elvira Huke (Apina Tupuna), una inmensa mujer isleña que, según me comentó, era descendiente de uno de los primeros clanes que poblaron la isla. Desde la ventana de mi habitación se podía ver el océano en toda su inmensidad y, por las noches, sentir el rugir de sus aguas.
Los días transcurrieron despacio, a ritmo isleño. Aproveché el tiempo para realizar largas caminatas, charlar con la gente, ir en bicicleta a explorar los enclaves arqueológicos, hacer amistad con los Moai, atravesar la isla en motocicleta hasta la playa de Anakena… pensar en nuevos tipos y disfrutar de la gastronomía local, a base de pescado. Con el tradicional “pévere” y el Pisco sour chileno.

 

Hay que reconocer que me sorprendió la buena cocina que se puede encontrar en Rapa Nui. Cabe recomendar el restaurante «La Taberna du Pecheur» regentado por una simpática cocinera que, si no hay muchos clientes, se sienta a tu lado para charlar. Su cocina es una mezcla de lo mejor de la cocina polinesia mezclada con el savoir faire francés. Me sorprendió la selecta carta de vinos chilenos que uno puede encontrar aquí. Altamente recomendable.

Isla de Rapa Nui o de Pascua.

Los Pascuences —como suelen llamarles los chilenos— son gente amable, muy abierta, amantes de la música y con ganas de divertirse. Quizás por ello, son muchos los pequeños grupos y bandas que, de vez en cuando, animan las noches isleñas en algún local de Hanga Roa. Para disfrutar de una buena velada sólo tienes que preguntar a la población local. Tuve la suerte de coincidir con una fiesta local para reunir fondos de ayuda para los jóvenes que habían sido reclutados por el ejército chileno. Era el único forastero.

Grupo musical Mo Kari Kari, durante una actuación local en Hanga Roa. Una buena combinación de ritmos cálidos al son de la guitarra y el oukelele.
Escritura Rongo Rongo.

El Rongo Rongo es la escritura local. Se encuentra muy poca información acerca de sus orígenes. Se trata de un sistema ideográfico de escritura desarrollado en Rapa Nui. Parece que durante el comercio de esclavos se perdió la tradición y ahora nadie sabe nada acerca de su significado. Hasta la actualidad se han registrado unos 120 signos básicos que, combinados, pueden sumar unos 1200 signos compuestos.

 

En Hanga Roa hay un pequeño museo donde se explica la formación volcánica de la isla, así como la cultura de sus pobladores. Un lugar de obligada visita para comprender los misterios que encierra la isla.

Volcán Rano Kau.
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