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Un conflicto contra la pared. Murales políticos en Belfast ------------------------------------------------------ Andreu Balius. Publicado en COPYRIGHT nº5. Barcelona, Abril, 2006. ------------------------------------------------------ Un conflicto contra la pared Murales políticos en Belfast Desde que, en agosto de 1994, el ejército republicano irlandés (IRA) hiciera público el anuncio de alto el fuego, Irlanda del Norte vive inmerso en un prolongado periodo de transición protagonizado por negociaciones políticas entre las diferentes partes implicadas en la crisis. Una crisis que tiene sus orígenes en el año 1690 cuando el protestante William de Orange, pretendiente a la corona inglesa, obtuvo la victoria frente al rey católico, James II, apoyado por los irlandeses, en la batalla del río Boyne. El recuerdo de esta victoria todavía se mantiene fresca en la memoria de los “Ulster loyalist” leales a la corona inglesa que celebran cada 12 de julio esta controvertida efeméride. Así, desde finales del siglo XVII, y en adelante, la población irlandesa católica del Ulster territorio del norte de Irlanda colonizado por los ingleses deberá someterse a unas leyes que la marginarán de la vida política y cultural. Con el tiempo, los enfrentamientos convertirán este bello territorio europeo en un polvorín. En la actualidad, la situación política parece estar en vías de encontrar una solución pactada. Pero cuando uno se pasea por las calles de Belfast, la capital de Irlanda del Norte, todavía puede sentir la tensión que se respira en el ambiente. Parece como si el tiempo se hubiera detenido y las partes enfrentadas se estuvieran tomando el pulso mutuamente. Una exposición arriesgada y audaz Conflict. The irish at war que podía ser visitada el pasado verano en el Ulster Museum, ponía de relieve la enquistada lucha que a lo largo de los siglos ha enfrentado a británicos e irlandeses y que, de manera inteligente, apostaba por un futuro decididamente esperanzador. 1 ![]() Deambular por los barrios de Belfast es como infiltrarse en territorio ajeno sin pedir permiso. Te invade una sensación de extraña incomodidad, sobretodo si conduces por un barrio protestante con un coche matriculado en Dublín. En estos momentos se puede circular por toda la ciudad sin ningún problema, aunque todavía existen zonas en las que se observan señales de la lucha armada: casas derruidas, quemadas o con sus puertas y ventanas tapiadas; explanadas de cientos de metros cuadrados, donde antes habían existido viviendas, ahora vacías las llamadas zonas de seguridad; calles solitarias flanquedas a ambos lados por muros que sirven de corredor entre zonas limítrofes, ... Algunas de las calles que unen los barrios protestantes con los católicos siguen cortadas al tránsito, otras conservan sus barreras y las garitas de control militar. 2 ![]() En este contexto de tensa calma, el espacio público se ha convertido en un lugar simbólico. Es, en este sentido, sorprendente la cantidad de murales que uno puede encontrar repartidos por toda la ciudad. Murales de gran tamaño, pintados sobre los muros o en las paredes de las casas, evocan la memoria de este pasado reciente. Han quedado atrás los años de la represión en los que dibujar una bandera irlandesa o pintar un eslogan republicano en la pared podía significar la prisión o incluso pagar con la vida. Ahora levantar un andamio para pintar un mural es una actividad, por lo menos, tolerada. Una práctica popular cuya función va más allá de aquella meramente propagandística. A través de ellos, tanto católicos como protestantes, exhiben públicamente su ideología política. 3 ![]() La tradición de la pintura mural en el norte de Irlanda empieza a comienzos del siglo XX con los primeros murales realizados por los Unionistas en los barrios obreros de Belfast. En ellos se representa al vencedor de la batalla del Boyne, William de Orange King Billy, como manera de reafirmar la lealtad a la memoria del rey William III y expresar, como protestantes, su identidad británica. Este será uno de los temas más recurrentes con los que se identificará la causa unionista. Aunque, a causa de los cambios políticos ocurridos a partir de los años setenta, los unionistas recurrirán a sus símbolos y a representaciones de fuerte contenido paramilitar. En cambio, la situación de “ghetto” social y cultural en la que vivían los nacionalistas irlandeses hacía muy difícil este tipo de expresión pictórica en un espacio dominado políticamente por los protestantes. Prácticamente no podemos hablar de murales republicanos hasta comienzos de los años ochenta con las primeras pintadas en apoyo de la huelga de hambre en que se declararon once prisioneros, entre ellos Bobby Sands, para reivindicar su condición de prisioneros políticos. A partir de este momento, el uso de la pintura mural en los barrios republicanos será un medio de protesta, de reivindicación y expresión política. La huelga de hambre y la lucha armada del ejército republicano irlandés (IRA) serán los dos temas principales en ese momento. Durante las elecciones, las paredes pasarán a ser el espacio ideal para la campaña electoral del Sinn Féin y, en adelante, se realizarán nuevos murales en los que se tratarán otros temas: la historia y la mitología irlandesas, la represión policial, la injusticia social, la acción militar, la censura de los medios, la solidaridad con otras zonas del mundo en situación similar a la de ellos... 4 ![]() Es curioso observar como es tratado el tema de la lucha armada en ambas zonas. Mientras que en los murales de las zonas católicas se nos muestra a sus héroes con la cara descubierta y a las patrullas locales del ejército republicano en contacto con la gente, mostrando con ello un significativo apoyo popular a la causa republicana, en las zonas protestantes los combatientes aparecen con las cabezas cubiertas con pasamontañas, armados hasta los dientes y en actitud de combate. 5 ![]() Poco a poco, estos murales dedicados a la lucha armada empezarán a desaparecer de los barrios católicos con la declaración del alto el fuego. Solamente se recurrirá a este tema para aquellos casos en que se rinde homenaje a los combatientes fallecidos. En las zonas protestantes continuarán siendo habituales, incluso después de haberse proclamado el cese de hostilidades. Esta reiteración en los temas militares por parte de los lealistas loyalist encuentra sus razones en aquello que ha dado cohesión y sentido a su causa desde el principio: la defensa del territorio. Y con este tipo de representación mural quieren transmitir a la comunidad protestante el compromiso de velar por sus intereses, a la vez que advertir a los republicanos que se anden con cuidado. 6 ![]() Los elementos simbólicos banderas, estandartes, escudos juegan un papel importante en los murales de los barrios protestantes. Algunas de estas composiciones están constituidas únicamente por estos elementos inanimados, transmitiendo un fuerte contenido ideológico e identitario. Banderas y emblemas, acompañados por las siglas de diferentes facciones lealistas y unionistas (La Union Jack, la bandera de la Unión, la “Red Hand” of Ulster), sirven también para recordar al paseante en que parte del territorio se encuentra. 7 ![]() En estos murales, donde predomina el uso de colores planos, apenas aparece la figura humana y cuando lo hace se trata de una representación simbólica. Los personajes se representan de manera idealizada. Importan más los elementos que los acompañan y que los identifican con una u otra facción que la correcta resolución del dibujo. Algunas ilustraciones resultan un tanto torpes, pero aún así la fuerza de estos murales estriba en la manera como logran imponerse, la autoridad con la que consiguen atraer nuestra atención. Y ello, en la mayoría de los casos, gracias a una composición basada en la simetría y a la simplicidad de los elementos. 8 ![]() Simplicidad que contrasta con el realismo y efectismo de las composiciones afines a las ideas republicanas que basan el diseño mural en un buen dominio del dibujo, el color y la perspectiva. También se hace uso de elementos simbólicos pero sólo en la medida que éstos forman parte de la cultura y de la mitología irlandesas. Así vemos murales en los que se utilizan ornamentos propios de la iconografía celta, como por ejemplo los entrelazados vegetales Knotwork. O el uso de la caligrafía celta tomando como referente los modelos caligráficos del famoso Libro de Kells para la composición de los textos que acompañan las imágenes. 9 ![]() La pintura mural se ha convertido en una práctica habitual que ha acabado transformando el espacio público en un espacio político. Ha redefinido el espacio. Estos murales han convertido las áreas “habitadas por gente protestante” en “áreas protestantes”, y, con ello, las han diferenciado de las áreas habitadas por sus vecinos católicos. Y al revés. En ellos se expresa el dolor, el odio, la necesidad de justicia (o de venganza). También se representa a los mártires, sus gestas heroicas, sus miedos, sus esperanzas... Y es por este “paisaje pintado” por donde la vida ahora trascurre como si nada hubiera sucedido. Por el que los niños se dirigen desde sus casas hasta las escuelas y de las escuelas hasta sus casas. Estos murales forman parte del panorama urbano de Belfast y de muchas otras ciudades y pueblos de Irlanda del Norte. |
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Aparecen grupos de artistas, como el caso de los Bogside Artist, famosos por sus murales en el área de Derry, que se sienten comprometidos como artistas y como ciudadanos a plasmar en la pared aquella parte de la historia que les ha tocado vivir. En esta complicada situación, muchos sentimientos violentos encuentran en la gráfica mural una vía pacífica para dar rienda suelta a la imaginación. La pared se ha convertido, tanto en las zonas católicas mayoritariamente republicanas como en las protestantes unionistas y lealistas, en un soporte para perpetuar la memoria. Una forma de expresión, buscando con ello cierta redención con el pasado más reciente. Una manera de desahogar sus iras, reafirmando sus identidades, manifestando sus creencias, pero intentando, a la vez, superar el hastío de una situación ya insostenible. Independientemente de las ideas que se defienden y se transmiten en los murales, es interesante observar como ante determinadas situaciones, los grupos sociales, sienten la necesidad de expresarse. Y lo hacen de manera “urgente” sobre el soporte que mejor se adecua a su necesidad comunicativa. La pared ha sido y todavía es, en este contexto, el espacio escogido para expresar las ideas y marcar el territorio en una y en otra zona. Una forma de comunicar e identificar, a la vez. Pero también una manera para canalizar la violencia. Es lo que queda después de lo ocurrido: el grito en la pared. Andreu Balius (A partir de un viaje por Irlanda del Norte. Septiembre, 2004) ------------------------------------------------------ Pies de imagen: 1. Mural en la entrada de un barrio lealista. Sandy Row, Belfast. 2. Mural republicano que conmemora el levantamiento de 1916 a favor de una Irlanda independiente. Cerca de Ballymurphy Drive, Belfast. 3. Mural de los Ulster Freedom Fighters pidiendo la libertad de sus presos. Lord Street, Belfast. 4. Mural dedicado a la UFF. Descampado cerca de Shankill Road, Belfast. 5. Mural mostrando a varios miembros del IRA patrullando por la calle. Glenalina road, Belfast. 6. Mural dedicado a los Ulster Freedom Fighters. Belfast. 7. Mural en memoria de un paramilitar fallecido del UFF. Descampado cesrca de Shankill Road, Belfast. 8. Mural dedicado a miembros del IRA. Divismore Drive, Belfast. 9. Mural dedicado a miembros del IRA en la zona de Ballymurphy Road, Belfast. |
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