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Algunas muestras de estos fascinantes graffitis que desde el siglo XVI adornan las calles de Salamanca.






Cada pared es un documento vivo para el calígrafo que rotula.
Todos los tipos rotulados sobre la pared reproducen, a su vez, a aquellos que fueron anteriormente pintados. Es decir, los restos de los antiguos rótulos son referentes tipográficos, modelos, para la rotulación de nuevos tipos.














Especímen tipográfico. 1997
UNIVERSITAS Studii Salamantini
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Andreu Balius. Publicado en GRRR nº5.
Barcelona, Otoño 1999.
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UNIVERSITAS STUDII SALAMANTINI

Salamanca es una hermosa ciudad situada en plena meseta castellana. Una ciudad famosa por sus jamones, su orfebrería, sus vestidos charros, sus archivos y, como no, por su Universidad. Una de las más antiguas de Europa.
Cercana a sus cinco siglos de existencia, la Universidad de Salamanca, se enfrentó a un cambio de su imagen gráfica que desde la unicidad pretendía modernizar su imagen pero respetando el legado histórico.
Una de las areas para la implantación de la imagen institucional de la universidad correspondió a la señalización de los espacios. Para ello, Osoxile, el estudio Barcelonés encargado de la imagen global, me encomendó la fascinante y divertida tarea de diseñar un tipo de letra para la señalización de la Universidad y su entorno.

TRABAJO DE CAMPO
Aterrizamos todavía con las uvas de nochevieja en una ciudad que celebraba su nuevo año con nieve. No se trataba de un viaje de placer (aunque en realidad lo fue), sino una toma de contacto necesaria para conocer los lugares, los edificios, las gentes y las letras que a lo largo de siglos y más siglos se habían amontonado furtivamente sobre las paredes de los edificios de la antigua Universidad.
Desde los inicios de la Universidad, en pleno renacimiento castellano, los nobles, los estudiantes que se licenciaban ofrecían grandes fiestas, corridas de toros, opiparos banquetes donde mozuelas regordetas debían abastecer demandas poco decentes para la época... El caso es que, con la sangre del toro, se pintaban sobre las paredes de la facultad donde se habían licenciado dichos señores, vítores y textos que honraban al joven estudiante.
Una formula que perpetuaba, en la memoria de la Universidad todo aquel que por ella pasaba. Quizás se trataba de una gamberrada propia de la época de Lazarillo y que se fue repitiendo hasta convertirse en tradición.
Otra vez la piedra se nos presentaba como soporte de la memoria histórica. Esta vez con la ayuda de un pincel y la sangre que resalta sobre la cálida piedra de Villamayor.

Nuestro primer trabajo consistió en una meticulosa búsqueda de material tipográfico. En un paseo por toda la ciudad para encontrar aquellos especimenes que pudieran darnos alguna pista interesante.
Era un trabajo de investigación antes que nada. Un verdadero trabajo de campo. (Arqueologia tipográfica, quizás?).

Algunos de estos rótulos tipográficos son verdaderas locuras, otros sin embargo aparecen como la obra de un calígrafo experto y otros se retuercen, giran, según el capricho del artista.
Algunos son de factura reciente. Son los que mejor se conservan y señalan que una misma mano lleva trazando letras sobre la superficie de piedra desde hace mucho tiempo. La tradición ha llevado a que algunos pintores-rotulistas se encargases de dicha labor y a ellos se les ha ido encargando la confección de estos rótulos tipográficos. No sólo aparecen rotulados los edificios institucionales sino que los comercios del lugar han optado por encargar a la misma persona la realización del rótulo.

Nos llevamos un montón de datos, principalmente visuales y gastronómicos. Una vez de vuelta a nuestro estudio ordenamos todo este material y sacamos algunas conclusiones antes de ponernos a trabajar en el diseño de la tipografía que iba a sistematizar la rotulación de la Universidad.
Ante nosotros se presentaron serias dudas sobre la utilidad de nuestro trabajo. Que iba a suceder con las formas tipográficas que aparecen rotuladas en la pared y que se presentaron como elementos frescos y llenos de vida ante nuestros ojos?. Nuestra labor sería intentar dar a nuestra tipografía esa misma vitalidad para ser aplicada a otro tipo de soporte más industrial, más urbano, más frío.


ALGUNAS OBSERVACIONES PREVIAS
El material fotográfico reveló distintas tipologías tanto en las formas de las letras como en cuanto a su disposición como conjunto. Separamos unas, juntamos otras... establecemos relaciones... nos tomamos algunas cervezas... y decidimos tomar como referentes válidos algunos de los rótulos de la Antigua Universidad.

Observé dos tipologías claras dentro del extenso surtido de trazados romanos:
Una de ellas se caracterizaba por ser una romana (tipo Didot) con gran contraste entre las astas horizontales respecto las verticales, con variedad de diseños de letra dentro de una misma composición y un patente amaneramiento tanto en las formas como en la composición.
Esta tipología convivía perfectamente con otro tipo Romano con serif redondeado, suave, de corte humanista, elegante, sin abarrocamientos; de modulación estable y ligeramente condensado (cosa que nos pareció altamente útil para la economía del espacio a rotular). Esta tipología me sirvió de punto de partida para el diseño.
Observé también el uso de la caja alta y, en general, un cierto "Horror Vacui" en las composiciones. Las letras se pegaban, se unían entre si sin dejar espacios. Esta es una característica propia que se reproduce en todos los casos. Característica que tiene mucho que ver con los estilos artísticos propios de la arquitectura del Renacimiento castellano. Las palabras aparecen como texturas compactas, como marcas en sí mismas.

Una vez definidos unos parámetros básicos empezamos a construir los trazados. Nos ayudamos de algunas imagenes que nos sirvieron de referente válido.
Aunque sólo disponíamos de unos pocos caracteres que nos iban a servir de modelo, utilizamos el Photoshop para dibujar lo que podríamos llamar una primera aproximación al tipo. Desde Freehand nos construimos una estructura de trabajo a partir de la cual racionalizaremos una segunda aproximación. Establecimos las relaciones de grosor y proporcionalidad en cada carácter, probamos distintas modalidades de sérif... Hasta volcar todos los datos al Fontographer. Aquí es donde construimos todos los caracteres y los generamos para el teclado del ordenador.

Para conferir al conjunto la vitalidad del rótulo hecho a mano, construimos caracteres optativos que se unían y combinaban como ligaduras con la ayuda del kerning (espacio entre caracteres adyacentes). Así resolvimos esa característica del relleno, de miedo al vacío, que observamos en los conjuntos tipográficos pintados en la pared. Creamos distintas alturas para la letra "i" ayudan a crear ritmo dentro de las palabras, a la vez que combinada con la letra "T" puede pegarse justo debajo de ella. Una letra "L" inclinada se combina con la "A" cuando la precede, evitando dejar el espacio entre los dos caracteres vacío. De esta forma disponer de una variedad de caracteres distintos que, combinados, ofrecen muchas posibilidades en la composición de textos.

Ajustar los pares de letras (el kerning) fue un verdadero coñazo. Pero ahí estaba el secreto de que toda esa combinatoria llegase a funcionar correctamente. Evidentemente, el diseñador que compone los textos tiene la última palabra, pues será quien decida que opción de letra coloca en cada caso.


Salamanca ha quedado en el recuerdo, en los albores de un proceso de trabajo sin los cuales nuestra Universitas Salamantini no tendría ningún sentido.


Andreu B.
1999

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© Andreu Balius. 1999


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